La Reina del Trash salía toda la noche, ya fuera con o sin coche,
su reino se extendía hasta donde llegaba la maría y la cerveza fría,
la plaza del cedro se le quedaba pequeña cuando necesitaba ahogar las penas,
hacía barricadas con el escote en los pubs y bebía tequila sin nada más,
y si quería guerra se hacía la loca y te bailaba directamente en la boca.